Giovanni Patrón

Acceso a la Información:

Un mundo donde todo se puede

Estamos en una era donde soñar, construir y alcanzar lo inimaginable están al alcance de un clic. Nunca ha sido tan fácil tener en nuestras manos las herramientas para crear e innovar, para hacer del “imposible” una posibilidad real, especialmente desde lugares como Paraguay, donde el talento no falta, pero el acceso a la información muchas veces sí. Y aquí surge la ironía: en una época de acceso casi ilimitado a la información, parece que seguimos atrapados en la creencia de que crear algo monumental es para unos pocos, y tal vez así lo sea si nosotros mismos nos ponemos límites.

Pero la verdad es que todos podemos ser esos “pocos”

Los casos de emprendedores que, desde un rincón de su habitación, han cambiado el mundo son inspiradores porque nos demuestran que las barreras están en nuestra cabeza. No se necesita un gran capital ni recursos inalcanzables para innovar; basta con tener ganas, con curiosear y no temer al error. En Paraguay y en el mundo, los que se atreven a desafiar lo establecido terminan construyendo su propio espacio, generando un cambio que enriquece su comunidad y trasciende fronteras. No digo que sea fácil, ni rápido, ni seguro, digo que se puede, y más que uno conocerá la experiencia ajena del aventurarse sin nada y llegar donde nadie llegó.

El aprendizaje está a nuestra disposición, y si fallamos mil veces,

dentro de las próximas diez mil veces habrá una vez en que todo lo que soñamos se hará realidad. Pero ese sueño solo existe si persistimos, si entendemos que el mundo que adoramos en las redes o en historias ajenas está al alcance de nuestras propias acciones. No subestimemos el poder de la curiosidad, de abrir los ojos y atrevernos a ser algo más, porque ese “algo más” no se encuentra en ninguna parte más que en nuestra perseverancia y en la capacidad de imaginar lo que nadie ha hecho jamás. ¿Cómo empezar? En mi opinión importa, pero no tanto, lo importante es hacerlo, creyendo en el efecto mariposa, confiando en que los puntos se conectan hacia atrás, no para adelante. El miedo, la duda, las derrotas, los bajones, los contratiempos, las frustraciones y las impotencias, todo eso hace parte de un gran éxito que se puede alcanzar, si uno se propone a direccionar todas las herramientas que tiene a mano hacia lo que pueda soñar.